Objetivo: Valorar la influencia de padres y mentores sin asumir que todos tienen la misma historia familiar.
Materiales: ningún material.
1. Bienvenida — 3 a 5 minutos
Da la bienvenida con energía y plantea una pregunta breve relacionada con el título: “¿Qué palabra o imagen te viene a la mente cuando escuchas este tema?”. Escucha 4 o 5 respuestas sin corregirlas todavía.
Presenta el tema con esta frase: “Hoy hablaremos de papá, mentor, ejemplo. No buscamos respuestas perfectas; buscamos una respuesta honesta y bíblica”.
2. Canto y oración inicial — 7 a 10 minutos
Escoge uno o dos cantos conocidos por el grupo que conecten con confianza, entrega, esperanza o el énfasis del día. Evita alargar esta sección tanto que deje sin espacio la participación.
Oración sugerida: agradece por el sábado, presenta el tema delante de Dios y pide sabiduría para que cada joven identifique un paso concreto para su vida.
3. Dinámica: “La frase que recuerdo” — 7 a 10 minutos
Materiales: ningún material.
Invita a pensar en una frase que un padre, abuelo, mentor, maestro o pastor haya dicho y que todavía recuerden.
Quien quiera la comparte en una oración.
Se identifican cualidades de un mentor sano: presencia, verdad, paciencia, coherencia.
Puente al tema: “Lo que acabamos de hacer no es solo un juego. Nos muestra una parte de la pregunta que hoy queremos llevar a la Biblia”.
4. Juego bíblico: “Pregunta al personaje” — 6 a 8 minutos
Un voluntario representa a un personaje bíblico relacionado con el tema.
El grupo hace preguntas y el voluntario responde usando solo datos conocidos de la historia bíblica.
Cierre del juego: no premies solo rapidez. Reconoce también al equipo que explique con mayor claridad la conexión bíblica.
5. Tema central — 10 a 15 minutos
Este tema toca una realidad concreta de la vida juvenil: previo al día del padre. Muchas veces los jóvenes reciben respuestas rápidas para preguntas que en realidad necesitan conversación, Biblia y tiempo. El propósito de este mensaje no es producir culpa ni una emoción momentánea, sino ayudar a mirar la situación desde el evangelio y terminar con una decisión posible.
1. LA FE SE MODELA
Deuteronomio 6:6-7. Enseñar ocurre en conversaciones cotidianas. Invita a los jóvenes a pensar en una situación real donde esta idea se vuelve difícil. La Biblia no ofrece este principio para decorar una reunión, sino para orientar decisiones concretas.
2. LA PRESENCIA IMPORTA
1 Tesalonicenses 2:11-12. Pablo describe una relación de exhortación y ánimo semejante a la de un padre. Aquí conviene usar un ejemplo cotidiano —escuela, casa, trabajo, redes sociales o amistades— para mostrar que el principio bíblico entra en la vida normal.
3. TAMBIÉN PODEMOS CONVERTIRNOS EN MENTORES
Tito 2:6-7. El ejemplo personal abre camino para otros. Antes de pasar a la conclusión, pregunta: “¿Qué cambiaría esta semana si tomáramos en serio esta idea?”. Escucha dos respuestas breves.
El mensaje puede resumirse así: la fe se modela, la presencia importa y también podemos convertirnos en mentores. No todo cambiará de un día para otro, pero Dios trabaja con personas dispuestas a caminar con él. Dios puede usar una decisión pequeña y fiel para iniciar un cambio mucho más grande de lo que imaginamos.
6. Conversación en grupos pequeños — 8 a 10 minutos
Formen grupos de 4 a 6. Pueden escoger tres preguntas. Nadie está obligado a contar detalles privados; se puede responder en términos generales.
¿Qué parte de este tema te parece más difícil de vivir en la vida real?
¿Qué cambia cuando miramos este asunto a la luz de Deuteronomio 6:6-7?
¿Cuál de estas tres ideas te confronta más: “La fe se modela”, “La presencia importa” o “También podemos convertirnos en mentores”? ¿Por qué?
¿Qué presión de amigos, familia, escuela, trabajo o redes puede hacer más difícil aplicar esto?
¿Qué apoyo de una persona madura o de tu grupo pequeño te ayudaría a dar un paso?
7. Desafío de la semana — 3 a 5 minutos
Agradece a un padre o mentor y pregunta: “¿Qué te hubiera gustado saber a mi edad?”.
Pide que cada joven defina cuándo y con quién realizará el desafío. Una acción concreta vale más que una promesa muy grande y poco clara.
8. Oración final — 4 a 5 minutos
Formen parejas o tríos. Cada persona puede mencionar una sola palabra por la cual desea oración. Oren brevemente y luego el líder hace una oración final relacionada con el tema.
Frase de cierre: “La meta no es salir impresionados por un programa, sino dar un paso real con Jesús durante la semana.”
